Alcurrucén
Enviado por fernando el Jue, 06/12/2007 - 12:55.Recorrido: Pedro Abad, antiguo poblado de Alcurrucén junto a la Vía Augusta
Ver la rutaInicio: Pedro Abad.
Final: Pedro Abad.
Distancia aproximada: 11 km.
Localización: Margen izquierda del Guadalquivir por el meandro de Pedro Abad. Accedemos a Pedro Abad desde la autovía de Andalucía, N-IV (salida 368 Pedro Abad-Adamuz en dirección Madrid y salida 367 Pedro Abad-Alcurrucén en dirección a Sevilla).
Clasificación: Ruta fácil ideal para realizarla a pie. La parte intermedia, a partir del final de la carretera CO-401 no es apta para bicicleta o caballo.
La presente ruta discurre en su mayoría por los alrededores del cerro de Alcurrucén, antiguo poblado romano denominado Salici Martialium.
Partimos desde las inmediaciones del municipio de Pedro Abad, en
dirección norte hacia el camino de Alcurrucén. Por este camino discurría la
antigua carretera CO-401 que unía las
poblaciones de Pedro Abad y Adamuz. Al ejecutarse las obras de la Presa del
Salto, la nueva variante sustituyó a ésta, que quedó prácticamente abandonada.
Hoy en día el tráfico rodado es casi nulo, dando acceso solamente a las fincas
colindantes.
Iremos entre tierras de cultivo de regadío durante unos dos kilómetros, dejando a nuestra derecha el camino de “El Carrascal”, ruta alternativa que proponemos para realizarla en bicicleta o a caballo.
Poco a poco la presencia de encinas y matorral a los bordes del itinerario se va haciendo más patente, mientras dejamos a la izquierda los cerros alomados de Mudapelo y la Atalaya. Por estas tierras calmas no es difícil avistar aves esteparias como el alcaraván o el avefría recorriendo las almagres besanas en los meses de invierno.
En el último tramo
de esta carretera bordeamos el cortijo de Alcurrucén, y su ganadería de toros
bravos, que pueden contemplarse con precaución tras la valla que nos separa.
El Guadalquivir se nos muestra sosegado en las colas del embalse del Salto y
por entre las eneas y carrizos pasta el ganado bravo. En la orilla opuesta,
las laderas de Echevarría, en el término municipal de Adamuz, se manifiestan
más pendientes y salpicadas de chumberas y acebuches entre algún que otro abrigo
rocoso calizo.
Hemos llegado a la orilla y la carretera finaliza, antaño hubo una barcaza que cruzaba al otro lado. Tomamos ahora un sendero que sale unos veinte metros antes, a la derecha para ir ascendiendo por entre el espeso matorral de coscojas y jaras de estepa.
Esta vereda sube por un desnivel hasta unas antiguas canteras de arenisca roja. Enclave de gran interés por muchos motivos. Una vez situados en el punto más alto, tendremos una vista privilegiada, avistando gran parte del meandro del río y la falda de la sierra por la que discurre hasta su desembocadura, frente a nosotros el arroyo de Pedro Gil.
A lo largo de este arrecife rocoso (el enclave recibe el nombre del arrecifillo) se amparan y refugian numerosos especies de matorral noble difíciles de ver por el entorno cercano, como son los aladiernos, majuelos, jaras, jazmines silvestres e incluso helechos como la doradilla,que se ancla en el empedrado de las canteras.
Ante el maravilloso paisaje nos pueden surgir múltiples preguntas acerca del emplazamiento estratégico que desde época romana ha tenido el lugar. Curiosamente este cinturón de espeso matorral y el corte de la piedra a lo largo del arrecife se extiende a lo largo de la curva de nivel de 150 metros.
Tras visitar las
canteras, deberemos de tomar un estrecho sendero que baja hasta el río hasta
una caseta de motores de riego. Ya en la orilla, en los alrededores de la toma
de agua, la vegetación de matorral da paso a una singular olmeda por la que
discurriremos paralelo al cauce en todo su recorrido. Los álamos blancos se
hacen dueños de la ribera y entre ellos y las tierras de cultivo adyacentes
iremos caminando hasta donde el Guadalquivir gira 90º. En la orilla opuesta,
espectaculares farallones calizos nos muestran oquedades y pequeñas cuevas
casi inaccesibles en las cercanías de Algallarín.
Continuamos por la ribera, en tierras cercanas al cortijo de “El Carrascal”, hasta pasar una gravera y tierras de regadío próximas al edificio de bombeo propiedad de la Cooperativa de Regantes Santa Rafaela María de Pedro Abad.
El balcón que nos ofrece la estación de bombeo es un observatorio interesante para localizar aves acuáticas como fochas y pollas de agua, que pululan por entre abundantes eneas de este meandro.
Casi sin querer habremos llegado a la vía de servicio de la N-IV, para tomar 500 metros en dirección a Montoro y visitar el puente romano. Después de la visita obligada a este monumento, retrocederemos por la vía de servicio que llevaremos de nuevo hasta Pedro Abad.
Ruta facilitada por la Mancomunidad de Municipios del Alto Guadalquivir



















